David Bueno i Torrents: “La coexistencia es necesaria para garantizar la libertad de agricultores y consumidores”
Publicado por Alfredo L. Zamora en Entrevistas el 15 Dic, 2011
David Bueno i Torrens, Doctor en Biología y especialista en Genética, acaba de sacar al mercado la nueva obra ‘¿Para qué sirven los transgénicos?’, un libro didáctico en el que se dan todas las claves de esta controvertida tecnología ofreciendo así la oportunidad a los lectores de crearse una idea con sustento científico de qué son los organismos modificados genéticamente y lo que representan en el mundo actual. [Tienda online]
Con un lenguaje próximo destinado a los lectores no especializados, y con un tratamiento neutral, la obra aborda los conceptos básicos de la ingeniería genética en plantas, sus aplicaciones y el estado actual de la investigación científica. El autor ha ofrecido en exclusiva para Fundación Antama una entrevista en la que ofrece nos habla de su libro y de la situación de los cultivos transgénicos a nivel europeo.
Un libro sobre transgénicos,
¿por qué escribir sobre un tema tan controvertido?
Porque en un mundo en el que la ciencia ocupa una posición privilegiada
en nuestro modo de vida la divulgación científica es imprescindible, y
me atrevería decir que es un deber para todas las instituciones
públicas implicadas en el desarrollo de la ciencia. También influyó el
ver la forma tan distorsionada y carente de base científica con que la
sociedad percibe algunas las aplicaciones de los transgénicos. Aunque
la culpa no es de la sociedad, sino de la falta de comunicación de la
que pecamos los científicos, así como de la manipulación de datos que
hacen algunos colectivos, por ignorancia o por interés propio.
¿Es fácil hablar de ciencia de
una forma comprensible para todos?
En general, no siempre es sencillo hablar de ciencia de forma que sea
comprensible para los no especialistas, puesto que el vocabulario
científico está lleno de términos muy específicos. Esto nos obliga a
hacer un ejercicio de introspección y a buscar alternativas,
comparaciones y símiles cotidianos a estas palabras y explicaciones
técnicas, que nos permitan divulgar con palabras sencillas y que la
mismo tiempo, y esto es primordial, que no impliquen ninguna pérdida de
rigor científico.
Pregunta obligada, ¿para qué
sirven los transgénicos?
Las utilidades de los transgénicos son múltiples y muy variadas.
Generalmente, uno piensa en cultivos y alimentos transgénicos, pero
esos es sólo la punta del iceberg. Actualmente usamos organismos
modificados genéticamente para producir fármacos, en investigación
básica y biomédica, como reparadores del medio ambiente, como
productores más eficientes de biocombustibles, y por supuesto para
plantas de forraje o consumo más eficientes y productivas. La lista
sería larguísima.
¿Son seguros los cultivos y los
alimentos transgénicos?
Las agencias europeas y estatales exigen y realizan controles
exhaustivos de seguridad sobre los cultivos y los alimentos
transgénicos (a nivel sanitario, de alergias, ecológico, etc.)
muchísimo más exhaustivos que para cualquier otro cultivo o alimento.
Esto implica que estos cultivos y alimentos sean, como mínimo, tan
seguros como cualquier otro.
¿Hay consenso en la comunidad
científica en esta materia?
En esta materia, el consenso en la comunidad científica es muy elevado,
lo que no quita que de vez en cuando haya grupos que publiquen trabajos
donde se pueda poner en duda alguno de estos aspectos. Esta aparente
discrepancia es interpretada por determinados grupos de presión como
una prueba de la falta de seguridad de estos cultivos, pero este hecho
es inherente al propio proceso y progreso científico, que se basa en la
contraposición de datos para analizarlos y contrastarlos des de un
punto de vista racional; esto es, en base al método científico.
¿La modificación genética de
plantas es algo nuevo?
La modificación genética de plantas no es nada nuevo en absoluto.
Empezó durante la revolución neolítica, cuando los pueblos recolectores
y cazadores empezaron a cultivar plantas. Desde ese momento empezaron a
elegir aquellas variedades que más les interesaban (por su
productividad, su resistencia, la calidad de sus frutos, etc.). Un
proceso que no se ha detenido hasta la fecha, y al cual, a partir de
mediados del siglo XX, se empezaron a aplicar criterios científicos,
con la denominada Revolución Verde. Y es misma tendencia que siguen los
cultivos transgénicos.
¿Es posible la coexistencia de
cultivos?
No sólo es posible, si no que es necesaria. Es posible siempre y cuando
se cumplan las recomendaciones y la normativa concreta para cada tipo
de cultivo, pensada no sólo con criterios sociales sino también
científicos. Es necesario que desde las administraciones se vele por el
cumplimiento de la normativa de forma clara, lo que contribuiría a
disipar las dudas que generan los cultivos de plantas transgénicas. Uno
de los peores enemigos para el desarrollo y la aplicación de la ciencia
es el oscurantismo informativo en que a veces se escudan las
administraciones. La coexistencia es necesaria para garantizar la
libertad de los agricultores y consumidores.
¿Por qué determinados grupos
cuestionan la biotecnología sólo en alimentación y
agricultura?
En mi opinión, a menudo utilizan este tema como caballo de batalla en
su lucha contra la economía de mercado y contra la globalización, al
ser la alimentación un tema al que la sociedad se muestra siempre
receptiva y sensible. No utilizan otros campos como por ejemplo
el de la farmacia transgénica o el de los modelos animales en estudios
biomédicos puesto que la demanda de la sociedad es la de disponer de
fármacos y terapias adecuados contra todas las posibles dolencias que
nos puedan aquejar, y en este caso ir contra ellos implicaría ponerse
buena parte de la sociedad en contra.
¿Qué papel juegan los
transgénicos en el sector agrario y alimenticio?
En función de cada campo concreto y de las necesidades de los
agricultores, permiten una mayor productividad y/o una menor afectación
de los cultivos ante plagas, parásitos y otras enfermedades contra les
que pueden estar protegidos sin necesidad de usar tantos agroquímicos,
y también una menor afectación en referencia a la competencia de
nutrientes que suponen las malas hierbas, en función de cada
transgénico concreto. En todo caso, es cada agricultor quien debe
decidir que tipo de cultivo le conviene más en cada campo y para cada
siembra.
¿Por qué la Unión Europea no
acaba de abrirse a esta tecnología?
Básicamente, por un rechazo latente que existe a este tecnología en
algunos sectores sociales, en mi opinión no mayoritarios pero si muy
influyentes. A veces tengo la impresión de que los gobernantes europeos
están más pendientes de ganarse el favor global del electorado de forma
fácil que no a hacer la tarea pedagógica de explicar con argumentos
científicos qué implica esta tecnología, por el bien de la agricultura
en la UE basada, siempre, en la libertad de lección y en la
coexistencia de todas las formas agrícolas productivas.
FUENTE: Fundación Antama
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