“Cultivos genéticamente modificados: todavía no son la panacea para los agricultores pobres”
Traducción del artículo en inglés titulado “GM Crops: still not a panacea for poor farmers” escrito por Dominic Glover y publicado el 9 de febrero de 2010 en SciDev.net
Los cultivos genéticamente modificados han sido presentados públicamente y aclamados como una tecnología en pro de los pobres, pero la realidad es mucho más compleja, dice Dominic Glover, investigador en tecnología.
Los cultivos genéticamente modificados (GM por sus siglas en inglés) han sido celebrados por algunos académicos, comentaristas y analistas como un acierto para la gente pobre del mundo en desarrollo, con la ventaja de que los pequeños agricultores tienen la posibilidad de beneficiarse más que los demás de esta tecnología.
Pero una revisión más profunda de las experiencias de los agricultores revela un panorama más complejo.
Se necesita mucho más que la introducción de uno o más nuevos genes dentro de una planta cultivada para transformar un sistema productivo complejo. Muchos otros factores técnicos, agro-ecológicos, económicos e institucionales deben tratarse antes que los agricultores pobres y marginados puedan cosechar los beneficios potenciales de los cultivos genéticamente modificados.
Algodón Bt –un éxito técnico
Tomemos, por ejemplo, el “algodón Bt” resistente a insectos, el cual porta un gen tomado de la bacteria común del suelo, Bacillus thuringiensis y que provee algún grado de protección contra los insectos peste conocidos como gusanos.
Se trata del único cultivo genéticamente modificado que ha sido ampliamente comercializado en los países en vías de desarrollo y que es por rutina cosechado por pequeños agricultores en China, Colombia, India y Sudáfrica. Recientemente fue aprobado en Burkina Faso y Pakistán.
Está claro que la tecnología funciona –al menos en el sentido técnico que las plantas genéticamente modificadas portadoras del gen Bt que produce una toxina que mata a los gusanos. Al manejarse apropiadamente, el rasgo Bt puede ayudar a los agricultores a controlar las pestes y evitar pérdidas en sus cosechas. Por ejemplo, en la India esto ha ayudado a mejorar la productividad de algodón.
Sin embargo, como se enfatizaba en un nota del Centro STEPS en Reino Unido (Centro para el Desarrollo de la vías hacia la sostenibilidad social, tecnológica y ambiental), el impacto del algodón Bt varía ampliamente entre fincas, regiones y estaciones. No todos los agricultores se han beneficiado en forma ecuánime de la plantación de esta planta genéticamente modificada –algunos han tenido malas experiencias, mientras otros no han podido plantarla en lo más mínimo por los costos asociados con la tecnología u otras limitaciones.
La capacidad es crucial
La verdad es que la obtención de una buena producción de algodón Bt –así como con otras variedades de cultivos o tecnología de producción- depende en gran medida de factores institucionales, relacionados con la infraestructura y agronómicos, tales como la dinámica de los mercados, sistemas eficientes de transporte, un confiable abastecimiento de agua y buena calidad de suelos.
A menos que éstos estén debidamente implementados, un resultado favorable es improbable. Desafortunadamente, estos son con frecuencia los recursos requeridos de los cuales muchos agricultores pobres y vulnerables carecen.
Es particularmente importante que el rasgo Bt sea introducido en variedades adecuadas para las condiciones locales. Sólo cuando esto se cumpla, el acceso a otros insumos, tales como los fertilizantes –y el crédito para comprarlos- afectarán fuertemente la capacidad de un agricultor para aprovechar esta tecnología.
Los agricultores también necesitan tener confianza en la calidad y efectividad de las semillas de algodón Bt; si esto no se cumple, ellos pueden seguir gastando dinero en pesticidas en aerosol como un seguro adicional contra el fracaso de las cosechas.
Esta es la razón por la cual es errado pensar que será fácil que los agricultores pobres adopten los cultivos pobres genéticamente modificados –para asumirque “la tecnología está en la semilla” y entonces no requerirá cambios en las prácticas agrícolas. De hecho, la mayoría de las tecnologías aplicadas a la agricultura, incluyendo nuevas variedades de cultivos, exigen nuevos conocimientos y capacidades de manejo particulares.
La necesidad de conocer
El algodón Bt es con certeza una tecnología con altas requerimientos en conocimientos. Para incorporarle dentro de una estrategia de manejo de plagas, el agricultor necesita poseer cierto conocimiento de cómo funciona y como monitorear su rendimiento en el campo.
Por ejemplo, un agricultor puede necesitar saber como la producción de la toxina Bt en las plantas puede variar durante la temporada de crecimiento. Y desafortunadamente, muchos agricultores de algodón en la China e India se han esforzado para sacar el mejor provecho de la tecnología Bt por carecer de información clara y confiable sobre los tipos de plagas que la toxina Bt puede eliminar.
La lección aprendida de las experiencias de los pequeños propietarios con el algodón Bt es que, aunque la tecnología “funcione” a nivel técnico, todavía no favorece de forma evidente a los pobres. El rendimiento técnico de esta tecnología no puede manejarse aparte de los contextos agronómico, social e institucional.
La tecnología no comprende únicamente los dispositivos y aparatos o las semillas y sus rasgos genéticos. Se trata de un proceso humano de hacer, preparar, experimentar y adaptar, que requiere varias herramientas, habilidades, conocimientos y prácticas que varían en el tiempo y de un escenario social y agro-ecológico a otro.
El momento para un diseño
Para que toda tecnología agrícola beneficie de agricultores pobres y marginados, los requerimientos, capacidades, prioridades y limitaciones de éstos deben ser incorporados en los diseños y funcionamientos de esta tecnología. El algodón Bt fue diseñado originalmente para ser utilizado en sistemas agrícolas extensivos en Norteamérica. Los comerciantes no explican las limitaciones que los pequeños propietarios que son también agricultores enfrentan en el mundo en desarrollo.
Afortunadamente, no es demasiado tarde para rediseñar, lo cual puede permitir aprender de la experiencia adquirida en China, por ejemplo. Allí, la tecnología Bt fue desarrollada por entidades del sector público, además de Monsanto. Se liberó en las variedades de algodón de polinización abierta cultivadas por pequeños prioritarios, mejor que en híbridos.
En India, el efervescente proceso de rediseño está tomando lugar dentro un pujante mercado gris para el caso de la semilla de algodón Bt “no oficial”. Mientras tanto, una combinación de control de los precios por parte del gobierno, la incrementada competencia entre varias empresas proveedoras de semillas y la introducción de las variedades algodón Bt por instancias del sector público, puede contribuir a poner la tecnología al alcance de los agricultores pobres.
Podrá la siguiente generación de biotecnologías de cultivos (GM y otras) ser diseñadas en torno a las necesidades de tales agricultores desde el inicio? O tendrán que hacerlo, una vez más, con la tecnología diseñada para los recursos y capacidades de los agricultores más ricos?
Dominic Glover es un becario posdoctoral en el Grupo de Desarrollo Agrario y Tecnológico de la Universidad de Wageningen en el Reino Unido.
FUENTE: SciDev.net
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